Descubre los vinos blancos con crianza en barrica

Descubre los vinos blancos con crianza en barrica

¿Conoces los vinos blancos con crianza en barrica? Cuando hablamos de vinos blancos, solemos asociarlos con vinos jóvenes y ligeros. En este artículo, queremos hablarte de los vinos blancos que adquieren nuevos aromas y sabores gracias a su crianza en barrica. Esto incluye, por supuesto, a los albariños: sometidos a ese tipo de elaboración, desarrollan una complejidad única que supone toda una experiencia para los sentidos.

Si todavía no los conoces, te invitamos a descubrir sus características y su proceso de elaboración.

Características del vino blanco con crianza

Los vinos blancos que han sido criados en barricas de madera tienen unas características singulares que los diferencian del resto de vinos blancos. En relación a su apariencia, destaca su color dorado y volumen. Durante su crianza, adquieren un aspecto más denso, persistente y cremoso. Además, estos vinos son más complejos y untuosos. Durante su proceso de maduración, los aromas frutales propios de su uva se complementan con las notas especiadas y tostadas de la madera y una cremosidad derivada del contacto con las lías. 

Para los vinos blancos con crianza, se deben seleccionar unas uvas de gran calidad, que sean capaces de mezclarse bien con el roble y sus taninos, y así conservar parte de su acidez. La constante microevaporación y la aportación de la madera consiguen que se obtenga un vino equilibrado, con las dosis justas de todos sus elementos básicos. Se integra la acidez y se amplía la cantidad de aromas, con notas tostadas, florales, de frutos secos y miel, entre otros. 

Los crianza se suelen servir a una temperatura más alta que los jóvenes (8-12º C), por eso, son vinos que se suelen disfrutar en cualquier época del año, incluso en los meses más fríos. Además, son utilizados como maridaje de una gran variedad de alimentos, como platos de carnes blancas, pescado y pastas y arroces. 

Asimismo, cabe destacar que es un vino que envejece bien y se conserva en perfectas condiciones durante mucho más tiempo que los vinos jóvenes. Es más, la mayoría de estos vinos mejorará después de pasar dos o tres años embotellados.

 

 

Proceso de elaboración de los vinos blancos con crianza

El vino blanco con crianza en barrica pasa por los mismos procesos que los otros vinos hasta llegar a su fase de fermentación. Hasta ese momento, ha pasado por las etapas de cultivo, vendimia, despalillado, estrujado y, en algunos casos, maceración. 

En su fase de fermentación, nos encontramos con dos variantes. En la primera, el mosto se introduce en barrica de roble desde su proceso de fermentación. En la segunda, la fermentación sucede en otro recipiente y, una vez concluido este paso, el vino se traslada a una barrica de roble.

Dicho esto, después de realizar todos los pasos anteriores, se procederá a iniciar el proceso de fermentación. Para ello, se utiliza el mosto de la uva y diferentes levaduras, algunas de ellas provienen de la propia vid, sus hojas o las hollejas de la uva. Durante el procedimiento, las levaduras consumen los azúcares del mosto generando así dos elementos, el alcohol etílico y el dióxido de carbono. Dependiendo del tiempo en el que se deje actuar a las levaduras, obtendremos un vino seco, semiseco o dulce. Cuanto menos tiempo esté el vino fermentando, más dulce será. 

En la fase final de fermentación, las levaduras también crean otras sustancias que son imprescindibles en el proceso, los ácidos acéticos, ácidos lácticos y glicerina. Estos elementos suavizan el sabor final del vino. Tras la última etapa, se deja al vino permanecer junto a sus lías, que son los restos sólidos generados por las levaduras durante el proceso de fermentación. 

Tras finalizar la fase de fermentación, se iniciará la crianza del vino blanco en barricas de roble. La crianza de este vino en barrica favorecerá su envejecimiento y maduración. Durante el tiempo que permanece ahí dentro, la barrica permite la entrada controlada del oxígeno y al vino se le añaden sustancias aromáticas y gustativas que dan un aroma y sabor particular.  El vino pasará unos meses en barrica, para que después pase a envejecer en botella. En el caso del vino albariño de Condes de Albarei “Carballo Galego”, permanecerá tres meses en barricas bordelesas de roble gallego.

Después de la fase de fermentación, el vino pasará por dos procesos más para asegurarse de eliminar los residuos sólidos que puedan encontrarse en suspensión. Esto se hace a través de la clarificación mediante sustancias que arrastran esos residuos al fondo y un proceso de filtrado que se hace a través de una fina membrana.

Finalmente, se procede a introducirlo en botellas, donde el vino terminará de envejecer. Es importante tener en cuenta que cuando hablamos de maduración del vino, nos referimos al tiempo que el vino ha permanecido en reposo, tanto en barrica como en botella. 

Por último, tras el embotellado, solo faltará poner el etiquetado para su venta. 

La influencia del tipo de madera de la barrica en el vino

Como hemos comentado anteriormente, el vino permanecerá en barrica de roble durante el proceso de fermentación y maduración o solo durante el proceso de maduración. Una de las cosas esenciales para asegurarse del buen envejecimiento del vino es la calidad de su madera. 

 

 

La madera es la que aporta polifenoles, taninos hidrolizables y compuestos que aportan sabores y aromas al vino. Las barricas de madera más utilizadas son las de roble francés y las de roble americano.

La madera de roble francés es blanda y de poros finos, lo que permite transmitir sus atributos de forma equilibrada y agrega notas sutiles de varios aromas y sabores, como la vainilla, la miel, los frutos secos, especias dulces y balsámicas.  Esta barrica proporciona mayor dulzor, cuerpo y complejidad al vino, es de microoxigenación lenta y tiene menor aporte tánico.

La barrica americana es más resistente y porosa, lo que favorece que se transfieran sus atributos con mayor facilidad. Es de microoxigenación rápida, requiere de menos tiempo de crianza y tiene mayor concentración de taninos. Esta barrica transfiere atractivos aromas como a coco, café, humo, tabaco y cacao. Una de sus ventajas frente a la francesa es que es mucho más económica.

Cabe destacar que las barricas francesas y americanas no son las únicas que se utilizan para la maduración del vino. En Condes de Albarei, nos hemos decantado por las barricas bordelesas de roble gallego, donde nuestros vinos blancos de albariño realizan su proceso de envejecimiento, dando como resultado un vino exclusivo y exquisito. La madera de roble gallego aporta tanino a los vinos, potenciando su sabor, además, su textura y su porosidad son perfectas para su buen envejecimiento.  

Los albariños con crianza en barrica de Condes de Albarei

Como ya sabéis, la uva albariño es la protagonista en Condes de Albarei. Entre nuestra variedad de vinos blancos albariño, disponemos de dos vinos con crianza en barrica de uva albariña: Carballo Galego y Albariño en Rama. Estos vinos tienen el dulzor particular de la uva de albariño y, además, gracias a los aportes de la madera, están dotados de nuevos aromas y sabores que le dan carácter y personalidad.

El vino Carballo Galego tiene un aspecto de color amarillo limón con reflejos dorados. Se trata de un vino que tiene intensos aromas frutales propios de la uva de albariño y aromas con notas de coco, café, vainillas y especias propios de la barrica. 

Este vino está elaborado con los mejores mostos flor, que le aportan un gran sabor. Estos han sido fermentados en nuevas barricas bordelesas de roble gallego, donde han permanecido con sus lías durante meses. Como resultado, se ha obtenido un albariño de gran carácter y singularidad.

El vino Orixe pretende llevarnos a los orígenes, a las elaboraciones más tradicionales. Presenta un color amarillo dorado, brillante y limpio. Destaca por su frescura y por su sabor equilibrado y exquisito, marcado por frutas maduras y flores, con notas tostadas y de vainilla.  

Su gran sabor varietal y su voluptuosidad son el resultado de un vino elaborado con una uva albariño muy madura de cepas viejas, fermentado en barrica de madera roble francés y con tres meses de crianza.

Ambos vinos, se pueden adquirir a través de nuestra página web. Si todavía no los has probado, te sugerimos que compres un lote a través de nuestra tienda virtual y descubras el maravilloso sabor del albariño a través de estos vinos blancos con crianza en barrica de madera.

 

 

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